Idea Vilariño (gran poetisa uruguaya) fue censurada años ha por publicar unos versos que para ella bien resumían lo postrero a un gran sentimiento: "del amor solo queda / un pañuelo con sangre, semen, lágrimas". Con mucho dolor pero también con realismo absoluto, esta mujer se atrevió a decir eso que tantos no y con palabras precisas (aunque no "adecuadas" para los señores de la censura).
Cuando escribió eso, ella tenía el corazón destrozado por el sentimiento no mutuo por un hombre, el cual había sido su amante durante años y también su amigo, pero no la eligió finalmente como compañera como ella tan esperanzada lo anheló tanto tiempo. Y entonces un simple pañuelo, que "alguien guardó olvidado en un cajón", se volvió un ícono de su doliente pero cierta realidad.
Al guardar objetos como "recuerdo" de alguien, se proyecta tácitamente en positivo sin pensar en un posible futuro negativo en relación a esa relación objeto-persona. Al igual que cuando guardamos "sin querer" por un descuido, y no pensamos que una omisión luego se vuelva olvido y nos permita un reencuentro no grato con recuerdos ídem. Como un pañuelo con mezclas de fluídos, una o un puñado de cartas, o cualquier tipo de recuerdo o posible "sourvenir" de un pasado o presente positivo que a futuro pueda ser negativo. Ningún pasado o presente sería grato en sí, si uno estuviera anticipándose a posibles (o no) futuros desagradables a partir de objetos conservados como recuerdos o que terminaron siéndolo sin intención.
Siempre me gustó tener mi caja de recuerdos, pero no siempre conservé las mismas cosas. Hace mucho tiempo (más precisamente, 20 años) tras una suerte de castigo de mi padre por cierta conducta mía (discutible, absolutamente) que consistió en ello, decidí que cuando algún recuerdo se vuelve no grato, es posible hacer que desaparezca. Solo un poco de alcohol, fósforos, y un espacio libre donde poder encender fuego. Y un mientras tanto de disfrute, hasta que las llamas cumplan su cometido. Un placer que nada tiene que ver con malicias y/o patologías, sino con algo digno de ser celebrado: una elección. Ya que a través de un pequeño acto casi ceremonial, se despide a esa persona eligiendo no quedarse con nada físico (por así decirlo) de ella. Y concientes de que esa desaparición física de los recuerdos no implica alguna o toda desaparición física de la persona, sino simple y precisamente, una elección libre y personal.
Un acto, un momento simbólico, o como quiera llamárselo, que nace de una elección libre y propia. Pero de ninguna manera hace olvidar ni trae el olvido como invocación por el ritual, ni nada de eso. Pero hay cierto alivio y hasta cierta belleza en ver que todo lo que quede de un amor o una amistad, sea tan solo un puñado de cenizas. La paradoja de los sentimientos, que no se pueden barrer y tirar a la basura tan fácilmente, pero podemos elegir despedirnos de ellos, ante ciertas circunstancias ajenas a nosotros. Lo cual nos hace impunes a cualquier tipo de remordimiento o arrepentimiento (o cualquier otro sustantivo abstracto de connotación negativa que culmine con el sufijo '-miento'). Y miento si niego el placer de lo liberadoras que resultan algunas cosas no tan "ortodoxas"...
Nadie desea que de una relación, sea de amistad o amorosa, solo pueda quedar un puñado de cenizas. Se imagina como imposible poder llegar a sentir nada por quien otrora sentimos mucho, quizás tanto o demasiado. Aún sabiendo que los sentimientos no se miden, y luego también que la nada también es un sentimiento. Y el cual puede ser placentero. Muy. Ya que luego de actos no deseados -como traiciones, resentimientos, desprecios y etcéteras por el estilo- por parte del otro, quizás por una suerte de "compensación interna" los sentimientos pueden cambiar o reducirse a una nada tan abrupta como certera. Y entonces puede venir ese deseo de reducir a cenizas cualquier atisbo de recuerdo físico del otro, que ya no forma parte de uno, por propia decisión. En un acto crítico tras un acto negativo, nos despedimos para siempre de quien no deseamos ya sea más parte de nuestra vida.
Gracias Idea por tu honestidad brutal para el amor, tan real como irresistible, que me enseñó a aprender prescindiendo del temor al golpe de la realidad (cuando sobre todo, igualmente golpea cuando inevitablemente lo hace). Gracias motivación incendiaria por aportar al pasaje del dolor por lo que no lo vale, hacia algo mejor.
Y gracias Carolina y Maximiliano, cada quien a su manera -sobre todo y pese a golpes, posiblemente evitables pero sin que ello importe ya-, por ayudarme a aprender ésto.
2 comentario/s:
La de cosas que tengo que quemar...creo que las hogueras de Salem se quedarian como una estrellita de esas que se le dan a los nenes en noche de año nuevo comparada con todo el estruendo pirotécnico de las 00:00 hs...
un dia nos juntamos y hacemos una hoguera "putrificadora", te va?
pensalo, he!
Pd: espero que si ese pañuelo fué real, el semen haya sido lo último...qué clase de clon roñoso de Glenn Quagmire guarda un pañuelo en ese estado?
again, pensalo dear.Ja!
El sociópata
Gracias mi gran amigo... siempre tan delicado y fino, no hay forma que sea "anónimo" :P
Me debes hace mucho (demasiado ya) una juntada, y ahora también otra de quimeras & hogueras compartidas... "te va?" ;)
N.
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