Martes,10:30 am. Mucho calor y humedad. De regreso a casa tras caminata matutina, cansada pero conforme con mi dosis de liberación de endorfinas, suficientes como para que mi humor estuviera por encima del factor climático desequilibrante. Elijo un banco confortablemente apartado de gente y me siento con el plácido propósito de descansar escuchando un par de piezas musicales, cuando de repente se acerca abruptamente un perro. Lo saludo enérgicamente y él me responde con un revoleo frenético de cola, mas hermosa sonrisa de lengua afuera hacia un costado. Y apenas levanto la vista, me encuentro con la mirada sonriente de un chico de unos veinte años, completamente vestido a la usanza “rolinga" mas un cinturón con enganches y varias correas y cadenas enroscadas entre sus manos. Era un paseador de perros aparentemente asiduo en la zona, y comenzó a reír notablemente al ver cómo sus perros prácticamente me rodeaban con sus colas bamboleantes y movimientos divertidos.
- Tenés una risa muy bizarra… como de Mona Lisa.
- … -sostengo la sonrisa, como para no quedar mal.
- Cómo te llamás?
- Gioconda…
- Uh, ¡Qué flash!... – mira entre sorprendido y dudoso-. ¿En serio me lo decís?
- No…
- Jaja…¡Qué bizarra sos! – da un golpe suave con el filo de una de sus manos en mi antebrazo.
- Sí…
- Qué lindos ojos que tenés…
- Qué lindos perros que paseás…
- Ja… Sí, ¿no? Lástima que no son míos…
- Como mis ojos.
- ¿No son tuyos?
- No, son lentes de contacto.
- Uh, ¡Qué flash!… Igual te quedan re bien, van con tu onda.
- Los perros también.
- ¿Los perros también van con tu onda, decís? –me mira nuevamente dudoso, y piensa.
- No, con la tuya.
- Aaaah… ¡claro! -asiente con la cabeza como en un extraño gesto de confirmación-. Y vos, ¿tenés perro?
- No… tenía. Persio… murió de 17 años.
- Uh… qué copado tener un perro tanto tiempo.
- Sí…
- ¿Y tenés otro animal?
- Tenía un gato, Mefisto… murió de 13 años.
- Uhhh… ¡qué flash!... Te duran mucho los animales a vos eh,¡ja!.
- Sí, mi hermano tiene 30 ya.
- ¿¡Tu hermano tiene 30 gatos!?
- No, años.
- Ahhh… -parece dudar entre reírse o pensar-. ¿Y no me vas a decir cómo te llamás, linda?
- Linda.
- Jaja, qué colgada… -duda, aunque en un poco menos de tiempo que antes- ¿En serio?
- No.
- Jaja, ¡ya me imaginaba!… ¿Entonces?
- Natalia.
- ¿En serio?
- No.
- ¡Jaja! No, en serio... ¿En serio me decís?
- Sí.
- Ahhh, ¡mirá vos! La hermana de mi mejor amigo se llama Natalia… -termina la frase como rematándola con un gesto difícil de describir pero fácil de imaginar, como quien se jacta de confirmar que eso es una casualidad y no en vano, y lo cual le genera una cierta satisfacción personal muy específica.
- Mirá vos… -me daba pena no decir nada, mal que me pese.
- Jajaja, ché! ¡Lo dijiste por tu hermano!, lo de animal… jaja!. ¡Qué bizarra sos…!
- Gracias, igualmente.
- ¡Jaja!
- …
- ¿Sos de por acá cerca?
- No, lejos.
- ¿De dónde sos?
- De Córdoba.
- ¡Ja! Sí, me di cuenta por el acento… pero te decía si vivís por acá.
- Sí.
- ¿Y vivís sola?
- No.
- Con quién vivís, si se puede saber… -pone cara de sugerente, achinando los ojos y haciendo un gesto con la boca de costado.
- Con mi perro y mi gato.
- Eh, pero… ¿no dijiste que no tenías?
- No, no tengo.
- ¿¿Y entonces?? ¿¿Me estás tomando el pelo??
- No.
- No entiendo.
- Yo tampoco.
- Ja… sos muy bizarra linda…
- Es que… son imaginarios…“Qué flash, ¿no?”
- ¡Jaja! ¡¡¡Sí!!! – ríe como si alguien le hiciera cosquillas-. En serio, ¿con quién vivís?
- Con mi abuela.
- ¿En serio?
- No.
- Jaja… ¡Daaaaaale! –estirando las “a” con esa demasía tan particular.
- Con mi mamá.
- ¿En serio?
- Sí.
- Ah mirá vos, qué bueno… Yo no me llevo bien con mi vieja, es muy densa la chabona…
- Claro…
- ¿La tuya es así, copada, o es densa como la mía?
- No sé, no la conozco.
- ¿¡Cómo, no la conocés a tu mamá?!
- No, a la tuya.
- ¡Ajajaja! ¡Qué colgada…! -se sigue riendo-. ¿Y por qué usás lentes de contacto?
- ¿Y por qué no?
- ¡Jaja! No dale, decime linda…
- Linda.
- ¡Ja! –piensa y duda- No, dale…
- Para ver las cosas de otra manera… -mi tono de broma sonó nulo, al propósito, claro.
- Uuuh… ¿Tienen mucho aumento?
- No, son solo de color.
- ¡Jah! –se agarra la cabeza con un gesto ampuloso-. Sos terrible vos, ¿eh? –sonríe sugerentemente buscando contacto visual para establecer una complicidad que no logra ni va a lograr, y lo sabe, pero igualmente.
- Sí, ¿no? –convencida por demás de su no convencimiento sobre ese “por qué”.
- Sip… -insiste en reafirmar esa sensación de confianza con el otro completamente inexistente, pero caprichosamente persistente, y reforzando ese efecto con esa “p” añadida a la afirmación en sí.
- ¿Y que vas a hacer ahora?
- Tengo que ir a dar una clase.
- ¿Sos maestra? –sus ojos se abren más de la cuenta en un gesto de curiosidad tan honesto como exagerado.
- No.
- ¿Y de qué das clase, si se puede saber?
- Inglés.
- Uhhh… ¡Qué geniaaa! –la última de las tres “a” sonó tan clara como la primera, y su boca se abrió tanto como el tamaño standard promedio de un bostezo.
- Gracias…
- Uh, qué flash ché… Yo no sé nada de inglés, tendría que haber aprendido algo, me encanta escuchar cuando hablan en inglés… Decime algo, ¿dale?
- ¿Qué querés que te diga? -creo que hice un esfuerzo sobrehumano para que mi cara no reflejara lo que pasó por mi mente en el momento en que lo escuché decir eso.
- No sé, lo que vos quieras linda… -miraba con una expresión de placer y deseo atónito a la vez, que me generó algo que podría describir como “ternura”, y ante lo cual por más que es lo que hubiera querido, no pude negarme.
- Ok… -respiré hondo imaginariamente, imaginando ese delgado límite invisible entre el “ser mala/forra” y el ser “brutalmente honesta”- “A storm is threat'ning my very life today /If I don't get some shelter I'm gonna fade away / War, children, it's just a shot away... It's just a shot away...” –hacia el final pronuncié la pausa entre palabras, para un efecto más profundo.
- ¡Qué bueno ché!... Y ahora decime qué dijiste…
- ¿No te suena?
- Mhh… ¿no? –revoleó los ojos pensando, pero a la vez queriendo convencerse de su propia duda.
- Es una canción… dice algo así como: “Una tormenta está amenazando hoy mi vida entera / Si no encuentro algún refugio voy a desaparecer / La guerra chicos, está a tan solo un disparo… a tan solo un disparo” –esta vez en el fraseo procuré darle un tono más dramático.
- Ah pero si no la cantás cómo me va a sonar, jaja! – todo su cuerpo acompañó rítmicamente la última carcajada.
- “Oh, a storm is threat'ning my very life today / If I don't get some shelter Oh yeah, I'm gonna fade away / War, children, it's just a shot away / It's just a shot away…” -esta vez cantando en vez de recitando.
- ¡¡¡Uhhhhhhhhhhhhhhhh, qué flashhhhhhhhhhhhh!!! – ahora todo su cuerpo exudaba exuberante ansiedad nerviosa y exasperante excitación por lo escuchado anteriormente.
- Ahora sí te sonó…
- ¡¡¡Obvio!!! ¡Qué grosa ché, qué grosaaaa!!! ¡¡¡Es de los Stones, de quién va a ser sino!!!
- …
- Es muy sexy cuando una mina habla en inglés… y más como vos… -creo que esas pausas acentuadas fueron para lograr un efecto más insinuante, acompañadas por un sincrónico levantamiento de cejas que procuraba ser sugerente.
- Para mí no… preferiría escucharlo a Rodolfo Barili hablando en inglés, y ahí sí sería muy sensual… - intenté no ser demasiado obvia y más amable en mi rechazo a su intento de flirteo anterior.
- Y ese quién es… ¿tu novio? –esta vez suavizando bastante la voz y los cambios, y levantó una sola ceja como en signo sugestivo.
- No… es un periodista, del noticiero de Telefé.
- Ah, mirá vos… Te van los tipos así onda formales, ¿eh?
- No. Depende.
- ¿De qué depende?
- Si es así todo el tiempo me aburro… por eso me gusta Rodolfo, además su voz me fascina.
- No me acuerdo cuál es el chabón, ché.
- Y bueno, igual no creo que te guste.
- Eh, ché… ¡!!A mí no me gustan los chabones!!! –su cuerpo se sacudió de golpe, como si tuviera algún bicho entre las ropas y tratara de hacerlo caer sin usar las manos.
- A mí tampoco.
- ¿Qué… te gustan las… minas? –toda su cara cambió de golpe la expresión, a mitad de camino entre la simple sorpresa y lo atónito.
- No. ¿Cómo te llamás vos? –no quise ser cortante, aunque soné abrupta, pero ya tenía que irme.
- ¿Yo? Ramiro, ¿no te dije?. Pero me dicen Rolo.
- No, creo que no. Bueno, me tengo que ir… en serio, no te ofendas pero ya se me hizo tarde…
- No, no… cómo me voy a ofender, linda. Nos podemos ver de nuevo acá cuando quieras, yo vengo siempre con los perros como a esta hora…
- Ah claro, entonces seguro nos vemos… o no, nunca se sabe.
- ¡Ja! Qué terrible que sos, linda… -sonrió mostrando todos sus dientes, y también el chicle que no dejó de rumiar y mascar cual bolo de coca durante toda la conversación- Me hacés reír mucho ché, sos muy divertida eh… -su carcajada inicial sonó demasiado exagerada, aunque no lo fue para nada dada la naturalidad a flor de piel del emisor.
- Es bueno eso, me alegro mucho entonces… hay que reírse. Nos vemos entonces, Ramiro…
- Si, dale, nos vemos… Nati… ¿te puedo decir Nati, no? Vos podés decirme “Rolo” si querés. Cuando quieras, linda. –primero estiró una mano para saludarme, dudoso, hasta ver que me acercaba para darle un beso en la mejilla, y respondió sonrojándose un poco.
- Prefiero Ramiro, es un lindo nombre. Cuidá todos estos pichichos... –me detuve a saludar a cada uno de los perros, que movían las colas sincopadamente, y volví a despedirme de él con un gesto y una sonrisa.
- ¡Obvio! –respondió el gesto, y comenzó a acomodarlos para partir hacia su paseo diario.
Volví a saludarlo con un gesto y otro beso en la otra mejilla, y volvió a sonrojarse un poco y se veía como nervioso mientras sonreía. Mientras me alejaba, jugaba mentalmente a contar la cantidad de veces que el chico dijo la palabra “flash”, o la expresión “Uuuh”, y esas cosas. Pero era mejor pensar en quedarse con la cantidad de veces que dijo "linda", sin que importe la cantidad sino la expresión... después de todo, siempre mejoran el día esas cositas. Mientras sonreía enternecida por la inocencia del chico y su tímido (teniendo en cuenta lo que dicen de los rolingas, que "siempre van al frente en la conquista", y eso) intento de "levante", se me vino la melodía de la canción esa "Gimme Shelter" pero repitiendo en la letra esas cosas, como: "Uuuh, qué flash, uuuuh, linda, qué linda, grosaaaa, linda linda, qué bizarra... mona lisa!" e imaginé de repente que quien la cantaba era este chico haciendo el bailecito ese de la gallineta tan característico, y con toda una banda de otros de su onda haciendo esos pasitos "a la Jagger " moviendo las cabezas adelante y atrás como los pollos cuando caminan y cosas así...
“Qué flash”… ¿no?
1 comentario/s:
Sos increíble... INCREÍBLE!
Te adoro, ya sabés quién soy.
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